Mi tío Manuel Paso, era el empresario de una compañía de revistas. Hoy los jóvenes no saben lo que era una revista, con sus vedes, lo digo en plural por que siempre eran tres, la diferencia entre ellas era más como las hubiera dotado la naturaleza, que por sus dotes artísticas. En el escenario tenia mucho que ver el tamaño de las plumas y la cantidad de lentejuelas que llevaba cada una, la primera tenia que destacar sobre la segunda y a su vez esta sobre la tercera. Esta jerarquía había que respetarla, si no se armaba la marimorena, pues los celos escénicos eran tremendos.
Como habéis visto por el titulo os iba a contar algo sobre los señores censores, eran unos señores muy serios todos vestidos de negro riguroso, incluido la corbata, igualito que se iba entonces a los entierros.Mi madre estaba de sastra en la susodicha compañía, tenia que sentarse al lado de los censores y según pasaban los números de la revista la iban comunicando donde había que poner volantitos o tapar el triangulo con algún fleco o faldita añadidas que el trabajo era arduo pues durante toda la noche teníamos que hacer volantes para tapar la parte superior del pecho o tapar glúteos como los mismos censores decían. Eso si había que hilvanarlo, pues una vez que volvía a pasar la función para los censores, todos esos añadidos se volvían a quitar guardándolos en un baúl, para cuando tenían el chivatazo de que iban a ir algún censor (chivatazo que también daba algunos de los censores comprados). Había veces que se enteraban con poco tiempo que iba algún censor por lo cual todas las vicetiples y las vedes salían llenas de alfileres pues no daba tiempo a coserlo de nuevo, con los consiguientes pinchazos y teniendo que sonreír moverse sin un mal gesto.
Me encantan las historias de tu “extraña” familia y las del teatro. Me pasaría horas escuchándote
By: Cayetana on July 16, 2010
at 6:35 am